Un banquero especialista en inversiones estaba en el muelle de un pueblecito caribeño cuando llegó un bote con un solo pescador. Dentro del bote había varios atunes amarillos de buen tamaño. El banquero elogió al pescador por la calidad del pescado y le preguntó cuánto tiempo le había tomado pescarlos.
El pescador respondió que sólo un poco tiempo. El banquero luego le preguntó por qué no permanecía más tiempo y sacaba más pescado. El pescador dijo que él tenía lo suficiente para satisfacer las necesidades inmediatas de su familia.
El banquero luego preguntó: "Pero, ¿qué haces con el resto de tu tiempo?"
El pescador dijo: "Duermo hasta tarde, pesco un poco, juego con mis hijos, hago siesta con mi esposa, María, y me acerco todas las noches al pueblo donde tomo vino y toco la guitarra con mis amigos. Tengo una vida placentera y ocupada."
El banquero replicó: "Soy un MBA de Harvard y podría ayudarte. Deberías gastar más tiempo en la pesca y con los ingresos, comprar un bote más grande. Con los ingresos del bote más grande podrías comprar varios botes, con lo que en un tiempo podrías tener una flota de botes pesqueros. En vez de vender el pescado a un intermediario, lo podrías hacer directamente a un procesador y eventualmente abrir tu propia procesadora. Deberías controlar la producción, el procesamiento y la distribución. Deberías salir de este pequeño pueblo e irte a la Capital, donde dirigirías tu empresa en expansión."
El pescador preguntó: "Pero, ¿cuánto tiempo tarda todo eso?" A lo cual respondió el banquero: "Entre 15 y 20 años."
"¿Y luego qué?" El banquero se rió y dijo que esa era la mejor parte. "Cuando llegue la hora deberías anunciar un IPO (Oferta inicial de acciones) y vender las acciones de tu empresa al público. Te volverás rico, tendrás millones."
"Millones... y ¿luego qué?" El banquero le respondió: "Luego te puedes retirar. Te mudas a un pueblecito de la costa donde puedes dormir hasta tarde, pescar un poco, jugar con tus hijos, hacer la siesta con tu mujer, acercarte todas las noches al pueblo para tomar vino y tocar la guitarra con tus amigos."
El pescador respondió: "¿Acaso eso no es lo que tengo ya?"
Cuántas vidas desperdiciadas buscando lograr una felicidad que ya se tiene pero que muchas veces no vemos.
webcatolicodejavier.org
miércoles, 30 de mayo de 2012
El pescador
martes, 29 de mayo de 2012
María y el silencio
Mayo es el mes de Nuestra Señora. Ella nos ofrece una preciosa imagen del silencio. Es una mujer envuelta en el silencio. Ella recibe la Palabra en toda su plenitud, pues ella posee todo el espacio para acogerla. Medita la Palabra y nos ofrece sus frutos. Sería muy bueno que, en cada día, incluso en un espacio pequeño, nos envolviera el silencio. Entonces nuestras vidas serían más fructíferas.
Los monjes y los contemplativos adoptan la señal de María: a lo largo de sus vidas, tratan de permanecer en silencio y tratan de escuchar. Piensen en el silencio que se produce en una gran sala de conciertos, cuando un pianista famoso se sienta en el piano y comienza a tocar suavemente. La música suena, no sólo en el piano, sino que en los corazones de la audiencia: ella se hace una con la música, mientras ésta continúa, y se retira transformada al terminar el concierto.
La oración puede ser así: tratamos de escuchar la música de Dios, música que no tiene sonido. Por eso pedimos la gracia de poseer corazones que escuchen; corazones en los cuales la Palabra pueda caer como una semilla, echar raíces y crecer en un terreno bien preparado. Ahí la Palabra dará mucho fruto, aunque no sabemos aún cómo. ¡Dios te salve, María!
iglesia.org
domingo, 27 de mayo de 2012
Dios es nuestro huésped
Secuencia de Pentecostés
Ven, Espíritu divino, manda tu luz desde el cielo.
Padre amoroso del pobre; don, en tus dones espléndido;
luz que penetra las almas; fuente del mayor consuelo.
Ven, dulce huésped del alma, descanso de nuestro esfuerzo,
tregua en el duro trabajo, brisa en las horas de fuego,
gozo que enjuga las lágrimas y reconforta en los duelos.
Entra hasta el fondo del alma, divina luz, y enriquécenos.
Mira el vacío del hombre si tú le faltas por dentro;
mira el poder del pecado cuando no envías tu aliento.
Riega la tierra en sequía, sana el corazón enfermo,
lava las manchas, infunde calor de vida en el hielo,
doma el espíritu indómito, guía al que tuerce el sendero.
Reparte tus siete dones según la fe de tus siervos;
por tu bondad y tu gracia dale al esfuerzo su mérito;
salva al que busca salvarse y danos tu gozo eterno
Evangelio: Juan 20, 19-23
Al anochecer de aquel día, el día primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: “Paz a vosotros.” Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: “Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo.” Y, dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo: “Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.”
DIOS ES NUESTRO HUÉSPED
Nadie puede decir: “Jesús es Señor”, si no es bajo la acción del Espíritu Santo. He de admitir que este versículo de San Pablo siempre me causa perplejidad. La fe es un acto personal, pero hemos de admitir – así nos lo revela la Escritura – que no podemos creer en Dios sin Dios, sin su acción en nosotros. ¿Cómo explicar esto?
La perplejidad primera puede convertirse en admiración y gozo si penetramos en este misterio, que nos conduce hasta nuestro bautismo. Fue entonces cuando Dios comenzó su obra redentora en nosotros, sin nosotros darnos cuenta (tampoco los que lo recibieron en edad adulta, pues me refiero la acción misma de Dios, que no se ve). En el bautismo, viene Dios al alma. Y por eso llamamos al Espíritu Santo “Huésped del alma”. Lo hemos leído en la Secuencia antes del Evangelio y en esta expresión vamos a detenernos.
Dios viene para ser nuestro huésped, nuestro invitado. “Yo no lo he invitado”, alguien me podrá decir. No es cierto. Tú lo has invitado, porque tú buscas la felicidad. Lo invitas sin saberlo. Otro replicará: “en el caso del bebé que es bautizado, tampoco Dios ha sido invitado por él”. Por él no, pero sí por sus padres que entre todo lo bueno que le quieren dar, también quieren para su hijo la fe.
El Espíritu Santo viene como huésped, como invitado… para invitarnos a nosotros a creer en Jesucristo, en su Mensaje, en sus Promesas, en su Perdón. La perplejidad primera resulta al final admiración: Dios nos impulsa a creer en Él; nos da la luz y la fuerza para ello.
Ahora bien, a un huésped se le puede echar de casa. Con mejores o peores modales – sabemos que somos muy libres, muy señores de nuestra casa – podemos indicarle a Dios la puerta de salida y preferir estar sin Huésped en el alma. Creo sinceramente que el problema es éste. Que no queremos huéspedes, que preferimos tantas veces estar solos. No es que Dios no viene, sino que se tiene que ir, porque no lo aceptamos.
¿Pensamos que el Huésped nos va a robar?, ¿nos va a perjudicar?, ¿nos va a herir?... No. El Espíritu Santo no te viene a quitar nada, que nada tienes. Te viene a dar todo, que te falta todo. Dios no es enemigo del hombre. Lo ha creado y lo ha salvado del pecado. Y ahora quiere llevarlo a la plenitud de la vida con Él. Dios es bueno, muy bueno. Dios es amigo, muy amigo.
El Espíritu Santo es luz y es fuerza, Hace unos días, el Papa, que tanto está sufriendo – más aún que por los de lejos, por los disgustos que le dan los de cerca – decía a sus cardenales: “estamos en el equipo vencedor, porque es el equipo del Señor”. Se nota que tiene a Dios como Huésped en su alma, y que Él le da las fuerzas y lo sostiene en la lucha por el bien.
Conozco a una persona que el pensamiento de Dios como Huésped le hizo dar el paso a la fe. Cayó en la cuenta, gracias a esta verdad, de que Dios es mucho más cercano de lo que se pensaba. Pensemos en Dios como Huésped, no en un Dios abstracto y lejano. Y tal vez así, le abramos las puertas para que entre en nuestra vida.
He querido ilustrar este post con imagen de la Capilla papal Redemptoris Mater, que el otro día tuve la dicha de poder visitar. En el día de Pentecostés, con los apóstoles y la Madre de Jesús con ellos, comenzó la labor de la Iglesia. Hasta hoy y hasta el final del mundo. Con la fuerza del Espíritu Santo.
P. Mario Ortega
En la barca de Pedro
sábado, 26 de mayo de 2012
¿Qué hacer cuando tienes heridas?
Una de las experiencias más fuertes en mi vida sacerdotal es constatar cuánto sufrimiento hay en el mundo. Es difícil encontrar personas que no carguen con heridas. En la niñez, en la adolescencia, la juventud, la edad adulta, la ancianidad, se padecen heridas. En la vida matrimonial, familiar, social, laboral, moral, religiosa, se padecen heridas. Heridas que pesan hondo sobre la propia psicología, el estado de ánimo y la conciencia. Heridas que condicionan y que hacen sufrir mucho.
¿QUÉ PUEDE AYUDARNOS A SANAR?
1. Deseo de sanar. Ante todo debemos reconocernos enfermos y querer sanar.
2. El perdón. El perdón es un bálsamo para la herida. Podemos reconocer nuestras limitaciones y miserias y acudir a la penitencia para pedir perdón. Podemos y debemos también perdonar y perdonarnos. En materia de perdón, el modo en que se comporta Dios Padre con nosotros es nuestro punto de referencia. Cuando arrepentidos vamos a pedir perdón a Dios con humildad, una y otra vez escuchamos que nos dice: "Te sigo amando igual, vete y no peques más."
3. La fe. Por la fe reconocemos a Cristo como médico capaz de sanarnos. Debemos creer que Él puede curarnos. Sólo Él que nos creó, sólo quien sabe de qué barro estamos hechos puede reparar las heridas de nuestro corazón. "Bendito sea Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre misericordioso y Dios de toda consolación, que nos consuela en toda tribulación nuestra." (2a. Corintios 1, 3-4)
4. La Eucaristía. La Eucaristía tiene el poder de reparar en nosotros la imagen de Cristo. San Ignacio de Antioquía define la Eucaristía como antídoto para no morir.
A todos nos ayuda sentirnos acompañados cuando estamos enfermos. Jesús nos acompaña siempre y sufre con nosotros. Jesús no es ajeno a nuestras heridas. Más aún, las asumió y se quedó con ellas. Cuando Cristo resucitó, mostró a los discípulos las heridas de sus manos, de sus pies y de su costado. Y de esa herida más profunda, la del costado traspasado, salió sangre y agua y es fuente fecunda de gracias. Cuando la persona herida recibe los sacramentos y hace oración con fe y confianza, lo que hace es acudir a los pies de Cristo Resucitado para que el Agua viva le sane. "Por sus llagas hemos sido curados" (1 Pe 2,24)
5. La oración. En la oración acudimos a Dios para pedirle que cure nuestras heridas. Dios quiere sanarnos pero espera que nosotros acudamos a Él y le digamos que le necesitamos como médico y que confiamos en el poder curativo de su misericordia. Dios no nos receta nada a la fuerza, respeta siempre nuestra libertad, espera la actitud humilde del orante que acude a Él libremente y le suplica con confianza que le sane: "Todo aquello que pidáis con fe en la oración, lo recibiréis" (Mt 21,22)
Y una vez que le pedimos la gracia de sanar, terminar la oración con la certeza de que Él se hará cargo. Debemos pedir con fe, como la hemorroísa a la que Jesús le dijo: "Tu fe te ha sanado" (Mt 9,22). Esta mujer creía firmemente que lo que pedía en la oración podía darlo por recibido: "Todo aquello que pidáis en la oración, creeLa oración es condición para que Cristo Médico nos cure. La oración es una medicina. La oración tiene el poder de llenarnos de paz, de hacer que la luz de Cristo brille donde hay tinieblas y así ayudarnos a superar el resentimiento, la angustia, la tristeza y la desesperación.d que ya lo habéis recibido." (Mc 11,24)
Cuando el alma herida ora, se centra en Cristo y su oración es antídoto contra los pensamientos que andan en busca de culpables, lo que equivale a seguir rascando la herida. Hemos de centrar la memoria en los dones de Dios, no en las heridas ni en los culpables. El recuerdo de Dios es curativo. El recuerdo de las heridas y de sus causas nos hunde más en la amargura. La herida del orante sana; la otra gangrena. "Sea cual sea su agravio, no guardes rencor al prójimo, y no actúes guiado por un arrebato de violencia" (Eclesiástico 10, 6) “Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo. No juzguéis y no seréis juzgados, no condenéis y no seréis condenados; perdonad y seréis perdonados. Dad y se os dará; porque con la medida con que midáis se os medirá”. (Lucas 6, 36-38)
¿Te sientes moralmente enfermo? ¿Está aún viva alguna herida que te da rabia, te avergüenza y te hace sufrir? Ora más, ora con fe, ora con más humildad. Y si no puedes o no te sale, simplemente acude a Él y pídele que te sane.
“En ti, Dios, me cobijo,
¡nunca quede defraudado!
¡Líbrame conforme a tu justicia,
tiende a mí tu oído, date prisa!
Sé mi roca de refugio,
alcázar donde me salve;
pues tú eres mi peña y mi alcázar,
por tu nombre me guías y diriges.
Sácame de la red que me han tendido,
pues tú eres mi refugio;
en tus manos abandono mi vida
y me libras, Yahvé, Dios fiel.
Me alegraré y celebraré tu amor,
pues te has fijado en mi aflicción,
conoces las angustias que me ahogan;
ten piedad de mí, Dios,
que estoy en apuros.
La pena debilita mis ojos,
mi garganta y mis entrañas;
mi vida se consume en aflicción,
y en suspiros mis años;
pero yo en ti confío, Yahvé,
me digo: «Tú eres mi Dios».
Mi destino está en tus manos, líbrame
de las manos de enemigos que me acosan.
Que brille tu rostro sobre tu siervo,
¡sálvame por tu amor!
Dios, no quede yo defraudado
después de haberte invocado;
¡qué grande es tu bondad, Dios!
¡Y yo que decía alarmado:
«Estoy dejado de tus ojos»!
Pero oías la voz de mi plegaria
cuando te gritaba auxilio.
¡Tened valor, y firme el corazón,
vosotros, los que esperáis en Dios!”
(SALMO 30)
P. Evaristo Sada
la-oracion.com
viernes, 25 de mayo de 2012
Un guardameta devoto
Un famoso portero de fútbol de prestigio internacional visitó una tarde el colegio de los Jesuitas de Indaucho, en Bilbao, cuando los estudiantes se hallaban rezando el Rosario en la Capilla. Se arrodilló en los últimos bancos para no llamar la atención de los muchachos, rezando también a la Madre común. Uno de los preceptores se dio cuenta de la presencia del gran futbolista y le invitó a dirigir una decena.
Los chavales se quedaron estupefactos al ver a su ídolo que subía al presbiterio para hablarles. El «sermón» del guardameta fue espontáneo y cordial y entró como un balonazo en el corazón de los chicos. Sus palabras fueron éstas, aproximadamente:
«Hay que rezar, muchachos. Tenemos que parar, sea como sea, las tentaciones como el portero para el balón, y despejarlas lejos, muy lejos, hasta medio campo por lo menos. Si queremos ser algo en la vida tenemos que someternos a duros entrenamientos y a llevar una vida austera, y tenemos que aprender a obedecer. A mí, a veces, me costó mucho obedecer al médico, pues cuando estaba en el hospital el doctor me prohibió ver por la tele un partido porque me iba a poner nervioso... Hay que trabajar en equipo y no querer lucirnos nosotros sin saber dar juego a otros, para que gane el equipo. Hay un equipo mejor que el nuestro y es el equipo de los misioneros cuyo seleccionador es nuestro Señor Jesucristo. Y ese es el mejor fichaje. Lo importante es ganar esa final que no se repite, que es la salvación del alma, porque al final de la jornada aquel que se salva, sabe, y el que no, no sabe nada. La llegada al Ayuntamiento con la copa, cuando vencemos, me hace pensar en la entrada en el cielo, ganada la victoria definitiva.»
El «sermón» del guardameta no tuvo nada de tostón y causó un gran impacto en el ánimo de la muchachada que escuchó con emocionado silencio aquellas palabras sinceras y luminosas de su idolatrado portero. Algunos padres que lo oyeron también, se enjugaron disimuladamente unas lágrimas furtivas. Un hermano lego comentó entusiasmado: «Es también un buen delantero. Nos ha metido un gol como una catedral.»
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miércoles, 23 de mayo de 2012
Los globos de Don Abundio
Don Abundio ya tenía el pelo blanco. Su vida se le iba arrastrando por las calles y las dos plazas del pueblo un carrito destartalado lleno de globos.
Y es que sus globos eran su vida. Sólo los niños forasteros de aquel pueblo podían decir que en sus fiestas de cumpleaños habían faltado los globos de don Abundio. Tenía globos para todos los gustos: uno tenía forma de espada, otro era tan gordo que casi asfixiaba a los demás, otro más lucía el color más chillón del mercado…
Lo curioso de este don Abundio, globero profesional, era que nunca vendía su producto. Lo rentaba.
En su ya larga experiencia en el trato con los globos, don Abundio sabía que un globo necesitaba ayuda antes, durante y después de la fiesta. En sus viajes por otros pueblos, a don Abundio le dolía encontrarse con globos abandonados a la mañana siguiente de la fiesta. Es cierto que tan sólo unas horas antes, aquellos globos se encontraban briosos, elegantes, y muy decididos a escalar las alturas, pero al paso de las horas se ponían tristes, aparecían enclenques a medio inflar y cedían poco a poco a la ley de la gravedad… Así que don Abundio cuidaba sus globos; los conocía uno por uno; y, de cinco o seis de ellos, corría el rumor de que habían amenizado ya 500 fiestas de cumpleaños cada uno. Era tanto su amor por los globos que don Abundio llegaba incluso a adoptar globos abandonados de otros pueblos.
Cuando rentaba sus globos para alguna fiesta, se encargaba de todo. Los colocaba en los lugares donde más podían lucir. Unos los pegaba, otros los amarraba, otros los dejaba sueltos contra el techo. A medida que la fiesta avanzaba y antes de que empezaran a desinflarse, don Abundio discretamente entraba con su carrito, en el que llevaba siempre un par de tanques de gas fresco, y daba un repasito a cada globo para que amanecieran todos bien. A la mañana siguiente venía por ellos para seguir cuidándolos y preparándolos en su taller para la siguiente ocasión…
Algo así nos puede suceder a los humanos. En realidad nos parecemos a los globos porque sentimos en el corazón una fuerza que constantemente nos propulsa a las alturas, pero a su vez nos damos cuenta de que esa fuerza se desgasta con el paso del tiempo y que si no contamos con alguna fuente de renovación terminamos desinflados. Percibimos la hermosura de una vida generosa y que busca siempre el bien, y casi al mismo tiempo como que una fuerza misteriosa intenta arrastrarnos hacia el egoísmo disfrazado de paraíso de delicias.
Así que necesitamos de algún buen don Abundio que nos quiera y nos cuide. Si nos dejamos a nosotros solos, sin la ayuda de nadie, pronto seremos como esos globos enclenques a medio inflar que terminan lamiendo el suelo.
El Señor es nuestro Don Abundio. ¡Cuántas ganas y cuánto cariño pone nuestro buen Dios a la hora de cuidarnos! El problema es que a veces somos globos rebeldes que se las ingenian para escaparse del carrito de nuestro Dios, y presumiendo de libertad nos vamos solos a alguna fiesta de cumpleaños distinta a la pensada por nuestro Don Abundio… En las primeras horas la cosa parece que va bien, pero siempre sucede lo mismo: cuando el sol empieza a salir, estamos ya desinflados, tristes y sin ayuda.
Yo creo que es a través de sus sacramentos y de la oración, como el Señor puede mantenernos en forma. Si huimos de la oración y nos alejamos de sus sacramentos, pronto nuestra alma se convertirá en ese globo triste a medio inflar.
Señor, ínflanos con cariño cada mañana, para que podamos sembrar generosidad y alegría a nuestro alrededor cada día, y para que cuando llegue ese momento –que sólo tú conoces– en el que cortarás el último hilito que nos amarraba a este mundo, tendamos briosos y entusiastas a las alturas para encontrarnos contigo...
P. Arturo Guerra
martes, 22 de mayo de 2012
Santa Rita de Casia
Fiesta: 22 de mayo
Santa Rita nació en 1381 junto a Casia, su segunda patria, en la hermosa Umbría, tierra de Santos: Benito, Escolástica, Francisco, Clara, Angela, Gabriel... Santa Rita pertenece a esa insigne pléyade de mujeres que pasaron por todos los estados: casadas, viudas y religiosas. Por otra parte, pocos santos han gozado de tanta devoción como Santa Rita, Abogada de los imposibles. Su pasión favorita era meditar la Pasión de Jesús.
Los antiguos biógrafos esmaltan su infancia de prodigios sin cuento. Lo cierto es que fue una niña precoz, inclinada a las cosas de Dios, que sabía leer en las criaturas los mensajes del Creador. Su alma era una cuerda tensa que se deshacía en armonías dedicadas exclusivamente a Jesús.
Sentía desde niña una fuerte inclinación a la vida religiosa. Pero la Providencia divina dispuso que pasara por todos los estados, para santificarlos y extender la luz de su ejemplo y el aroma de su virtud. Fue un modelo extraordinario de esposa, de madre, de viuda y de monja.
Por conveniencias familiares se casa con Pablo Fernando, de su aldea natal. Fue un verdadero martirio, pues Pablo era caprichoso y violento. Rita acepta su papel: callar, sufrir, rezar. Su bondad y paciencia logra la conversión de su esposo. Nacen dos gemelos que les llenan de alegría. A la paz sigue la tragedia. Su esposo cae asesinado, como secuela de su antigua vida. Rita perdona y eso mismo inculca a sus hijos. Y sucede ahora una escena incomprensible desde un punto de vista natural. Al ver que no puede conseguir que abandonen la idea de venganza, pide al Señor se los lleve, por evitar un nuevo crimen, y el Señor atiende su súplica.
Vienen ahora años difíciles. Su soledad, sus lágrimas, sus oraciones. Intenta ahora cumplir el deseo de su infancia; ser religiosa. Tres veces desea entrar en las Agustinas de Casia, y las tres veces es rechazada.
Por fin, con un prodigio que parece arrancado de las Florecillas, se le aparecen San Juan Bautista, San Agustín y San Nicolás de Tolentino y en volandas es introducida en el monasterio. Es admitida, hace la profesión ese mismo año de 1417, y allí pasa 40 años, sólo para Dios.
Recorrió con ahínco el camino de la perfección, las tres vías de la vida espiritual, purgativa, iluminativa y unitiva. Ascetismo exigente, humildad, pobreza, caridad, ayunos, cilicio, vigilias. Las religiosas refieren una hermosa Florecilla. La Priora le manda regar un sarmiento seco. Rita cumple la orden rigurosamente durante varios meses y el sarmiento reverdece. Y cuentan los testigos que aún vive la parra milagrosa.
Jesús no ahorra a las almas escogidas la prueba del amor por el dolor. Rita, como Francisco de Asís, se ve sellada con uno de los estigmas de la Pasión: una espina muy dolorosa en la frente. Hay solicitaciones del demonio y de la carne, que ella calmaba aplicando una candela encendida en la mano o en el pie. Pruebas purificadoras, miradas desconfiadas, sonrisas burlonas. Rita mira al Crucifijo y en aquella escuela aprende su lección.
La hora de su muerte nos la relatan también llena de deliciosos prodigios. En el jardín del convento nacen una rosa y dos higos en pleno invierno para satisfacer sus antojos de enferma. Al morir, la celda se ilumina y las campanas tañen solas a gloria. Su cuerpo sigue incorrupto.
Cuando Rita murió, la llaga de su frente resplandecía en su rostro como una estrella en un rosal. Era el año 1457. Así premiaba Jesús con dulces consuelos el calvario de su apasionada amante. Leon XIII la canonizó el 1900.
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domingo, 20 de mayo de 2012
Tengo algo que decirte con silencios y con palabras

Evangelio: Marcos 16, 15-20
En aquel tiempo se apareció Jesús a los Once y les dijo: “Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación. El que crea y se bautice, se salvará; el que se resista a creer, será condenado. A los que crean, les acompañarán estos signos: echarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos, y si beben un veneno mortal no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos y quedarán sanos.”
Después de hablarles, el Señor Jesús, ascendió al cielo y se sentó a la derecha de Dios. Ellos fueron y proclamaron el Evangelio por todas partes, y el Señor actuaba con ellos y confirmaba la Palabra con los signos que los acompañaban.
TENGO ALGO QUE DECIRTE CON SILENCIOS Y PALABRAS
Sí, también con el silencio, ya que sin éste no puede darse la comunicación, como explica magníficamente el Papa en su Mensaje para la Jornada de las Comunicaciones Sociales, que celebramos hoy.
Hoy se celebra esta Jornada porque fue en el momento de su Ascensión al Cielo, cuando el Señor encargó a los Apóstoles comunicar el Evangelio a todo el mundo. Ellos lo hicieron con eficacia, con la ayuda del Espíritu Santo, que confirmaba la Palabra con los signos, es decir también en el silencio, con el testimonio ordinario o extraordinario de una vida que hablaba siempre de Dios.
Para conocer a Dios necesitamos las palabras que nos hablen de Él, pero también el silencio para escucharlo. Para conocer a Dios, Él mismo nos ha dado su Palabra, que es Jesús; pero también se nos revela a través del silencio. Precisamente, después de la Ascensión de Jesús al Cielo, podría parecer que Dios ya no nos habla, que se ha quedado mudo. Muchas veces apelamos a esta ausencia visible y audible de Dios para justificar nuestra no aceptación del Él. Sin embargo, el problema no es que Dios no hable, es que nosotros no guardamos el silencio necesario para escucharlo. Además, sólo aprendiendo a guardar el silencio, en actitud humilde de escucha, podremos interpretar los silencios de Dios.
Todos sabemos que hay silencios muy expresivos, que una imagen vale más que mil palabras y que un abrazo o un esputo dirigido a una persona expresan más que una palabra de amor o de odio, respectivamente. Es el lenguaje no verbal. Recuerdo ahora una de las escenas que considero más bellas del cine contemporáneo. Pertenece a la película “De dioses y de hombres” y describe la última cena juntos de aquellos frailes trapenses en Argelia que fueron asesinados esa misma noche de 1996. Ellos sabían lo que se les esperaba y en el silencio y sus miradas se expresan todos los sentimientos que llevaban dentro.
La Cruz de Jesús es precisamente el mayor silencio de Dios y, sin embargo, su mayor enseñanza. La Resurrección de Jesús y también su Ascensión al Cielo van más allá de lo que las palabras puedan expresar. En este caso, comunica la alegría de la victoria definitiva de Dios y la certeza de que estamos destinados a la vida eterna en el Cielo, con Él.
La Ascensión del Señor introduce a toda la humanidad en un estado de espera, de acogida de la Palabra, de silencio y de vida de fe. Hasta que el mismo Jesús vuelva, según nos ha prometido.
P. Mario Ortega
En la barca de Pedro
viernes, 18 de mayo de 2012
Autrodestrucción: La decadencia de nuestra sociedad
EN RAZÓN DE TODO LO QUE HA ESTADO SUCEDIENDO EN LAS ESCUELAS DE ESTADOS UNIDOS, Y EN EL MUNDO ENTERO
Veamos: Creo que todo empezó cuando Madeline Murray O'Hare se quejó porque no quería que se orara en las Escuelas... Y todos nosotros dijimos OK. Después otro dijo que no deberíamos leer ni explicar la Biblia en las Escuelas... La Biblia dice que no debemos matar, que no debemos robar y que hay que amar a tu prójimo como a ti mismo por Dios... Y nosotros dijimos OK, saquemos la Biblia de la Escuela..
El Dr. Benjamín Spock dijo que no debíamos corregir a nuestros hijos cuando se portan mal porque podía herir su personalidad y dañaría su autoestima. Y todos dijimos OK, no los corregiremos más. Más tarde alguien dijo a maestros y directores de escuelas que no debían disciplinar a los alumnos cuando hacían algo malo. Y los miembros de la facultad dijeron que nadie debía ejercer disciplina en la escuela porque era de mala publicidad y los podían demandar... Hay una diferencia muy marcada entre corregir o disciplinar y golpear o humillar... Pero de cualquier manera aceptamos su razonamiento... Luego dijeron: Permitamos a nuestras hijas que aborten si ellas así lo escogen sin tener que poseer permiso de sus padres... y dijimos... "buena idea".
Otro miembro brillante de una escuela dijo: Si nuestros jóvenes son jóvenes y van a hacer lo que van a hacer, vamos a darles todos los condones que quieran para que puedan divertirse todo lo que deseen y no tenemos ni que informarles a los padres que se los dimos en el colegio. Y dijimos OK, esa es otra buena idea. Después otro oficial de gobierno dijo que no importa lo que uno haga en privado mientras cumplamos con nuestro trabajo. Y lo aceptamos diciendo que no importa lo que cada quien haga en privado, incluyendo al Presidente, mientras mantenga alta nuestra economía. Y mas tarde dijeron vamos a hacer revistas con mujeres desnudas y le llamaremos "La apreciación de la belleza del cuerpo de la mujer" o "Arte"... Y dijimos: Ok. Otro quiso agrandar su "apreciación del cuerpo" y empezó a imprimir revistas con niños desnudos y más aun los facilitaron a todos a través de Internet. Y dijimos OK, "el derecho a la libre expresión". La industria del "entretenimiento" dijo hagamos películas y shows que promuevan la profanación, violencia y sexo ilícito. Vamos a grabar música que incite a drogarse, al asesinato, al suicidio, a masturbarse. Y a violaciones y hasta con temas satanistas. Y dijimos: "Son los medios, sólo se divierten, no dañan a nadie realmente, el que no lo quiera que no escuche o no lo vea"...
Ahora, nos estamos preguntando por qué nuestros hijos no tienen conciencia, por qué no distinguen entre el bien y el mal, y por qué no les molesta traicionar, golpear o matar a alguien, incluyendo a sus amigos y familiares y hasta suicidarse. Nos preguntamos por qué tantos embarazos no deseados... niñas burladas, SIDA, drogas, enfermedades venéreas, abortos, rebeldía, acoso escolar... Probablemente, si lo pensáramos lo suficiente, sabríamos el por qué... y creo que tiene mucho que ver con NOSOTROS porque finalmente cosecharemos "SOLAMENTE" lo que hemos estado sembrando...
Un joven escribió: Querido Dios, ¿por qué no salvaste a la pequeña niña de la escuela de Michigan? Y Firmó: Sinceramente, Estudiante Preocupado...
Y recibió una Respuesta así: Amado Estudiante Preocupado: "A mí no se me permite estar en las Escuelas... No me dejaron hacer nada"... Sinceramente, Dios.
Qué ironía es dejar a Dios fuera de nuestra vida y de la de nuestros hijos y luego preguntarnos por qué el mundo va rumbo al infierno...
Qué ironía creer todo lo que otros y el periódico dicen pero cuestionamos lo que Dios dice en la Iglesia que nos enseña la Biblia...
Qué ironía pues al parecer todos queremos irnos al cielo mientras no tengamos que creer, pensar, decir o hacer lo que Él nos dice por medio de la Biblia (lo que debemos hacer para llegar allá...) Es irónico como la gente dice "creo en Dios" pero ve, oye y hace todo lo que nada tiene que ver con Dios y se separa de Él haciendo lo que está mal, es decir, lo que el diablo pone a su alcance y que niegan a Dios, el bien y su justicia.
Es irónico como muchos envían chistes verdes y sucios por e-mail o a través de las redes sociales a amigos y familiares y se reenvían rápidamente, pero cuando enviamos algo que conciencia a la gente de sus obras, sólo lo borran ...
Es irónico cómo aceptamos lo obsceno, vulgar y violento de la música y los vídeos y cómo se mueven en el ciberespacio, pero el mencionar a Dios o a Jesús en una escuela o en un lugar de trabajo es reprimido y censurado fuertemente.
Es irónico cómo alguien puede ser tan "religioso" el domingo pero olvidarse del Cristo vivo el resto de la semana, contando obscenidades, escuchando vulgaridades y participando en la promoción de pornografía (sí, porque si ves las revistas o los programas eres parte de eso)...
¿Te está incomodando este mensaje? o ¿te estás riendo? Es irónico que no vayas a invitar a nadie a ver esta página web ( http://webcatolicodejavier.org/autodestruccion.html ) y no lo vayas a compartir con tus amigos porque no sabes y temes lo que pensarán de tí cuando lo lean...
Es irónico cómo nos preocupa más lo que otros piensan que lo que Dios piensa de nosotros... ¿Te he puesto a pensar? Invita a tus amigos a leerlo o "cambia de página". Nadie jamás se enterará de lo que hiciste... sólo Dios y Él no se lo contará a nadie... sólo se entristecerá porque eres uno más entre millones, que no se interesó en que el mundo se estaba yendo al abismo.
Es irónico que si invitas a leerlo, no puedes prometer que les llegará dinero o un regalo en siete días, sólo que Dios empezará a hacer cambios en su vida y en la de toda su familia para encaminarlos hacia el cielo... aunque sean cambios que, muchas veces, no gustan a nuestra parte animal...
Sí, ven Señor Jesús... ¡danos tu ayuda! ¡Te necesitamos! "Hay un día en nuestra vida en que podemos marcar la diferencia... ¿Será este ese día?" Ojalá este sea el día... ¡Regeneradnos Mi Señor! por los ruegos de María.
!Que Dios te bendiga y Su Santísima Madre te ayude!
webcatolicodejavier.org
jueves, 17 de mayo de 2012
Haznos dignos, Señor
Señor, cuando tenga hambre, dame alguien que tenga necesidad de alimento.
Cuando tenga sed, mándame a alguien que necesite de bebida.
Cuando tenga frío, mándame a alguien para que lo abrigue.
Cuando tenga un disgusto, ofréceme alguien para que lo consuele.
Cuando mi cruz se vuelva pesada, hazme compartir la cruz de otro.
Cuando me sienta pobre, condúceme hasta alguien que esté necesitado.
Cuando tenga tiempo, dame alguien a quien pueda ayudar unos momentos.
Cuando me sienta humillado, haz que tenga a alguien a quien alabar.
Cuando esté desanimado, mándame a alguien a quien dar ánimos.
Cuando sienta necesidad de comprensión de otros, mándame a alguien que necesite de la mía.
Cuando necesite que se ocupen de mí, mándame a alguien de quien tenga que ocuparme.
Cuando pienso sólo en mí mismo, atrae mi atención sobre otra persona.
Haznos dignos, Señor, de servir a nuestros hermanos que, en todo el mundo, viven y mueren pobres y hambrientos.
Madre Teresa de Calcuta

